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Redacción de calle · El Prat de Llobregat

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Pasillo de supermercado con lineal de productos

Centro o polígono: la misma enseña, dos maneras de abrir

Cuando una cadena abre dos locales el mismo trimestre, la tentación de la nota única es fuerte. «Nueva apertura en la provincia» borra justo lo que el lector local distingue: si llega andando desde el mercado o si tiene que cruzar un arcén.

En centro compacto miramos el ancho de acera, el toldo del vecino y si la terraza de al lado come metros al paso. Una franquicia de comida rápida que empuja mesas hacia un paso de peatones genera quejas que no caben en el comunicado, pero sí en una crónica honesta.

En polígono el relato cambia de reloj. Cuenta el turno de naves, el menú de mediodía y si el local cierra cuando se vacía el último muelle. Hablar de «zona de ocio» porque hay un cartel de bowling a dos rotondas es un atajo que no usamos.

El informe de expansión que hacemos para algunas redes pone esos dos locales en la misma pieza, con el mismo número de párrafos cada uno. No hay «local estrella». Hay dos calles y dos maneras de llegar a caja.

Quien lee desde la central a veces pide que suavicemos el polígono. Respondemos con la misma frase: la crónica describe el acceso que tiene el cliente, no el plano que salió en la convención.

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